Últimamente estuvo teniendo problemas con los vecinos tanto por los ruidos como por los que salen borrachos y se trepan en los techos, entre otras cosas (todos sabemos cómo se comportan las personas cuando están ebrias).
Nosotros en la primera semana de las vacaciones de invierno señamos $400 con Miguel Sanseverino (hermano de Juan Domingo Sanseverino, supuesto presidente del club) para hacer la fiesta del collar el viernes 12 de septiembre. A partir de ahí empezamos a organizar todo. Hicimos tarjetas y afiches, compramos collares, señamos el sonido y las luces, los patovicas para la seguridad, en fin, invertimos un montón de plata teniendo asegurado que la fiesta se podía hacer. Un tiempito después pagamos los $400 restantes porque el club nos exigía tener la plata cuanto antes. Nosotros cumplimos con las fechas que nos exigía el club y tuvimos todo a tiempo.
El sábado 30 de agosto se hizo la fiesta Trenque, en la que a las 2 de la mañana cayó control urbano diciendo que el lugar no estaba habilitado para hacer fiestas ni para que toquen bandas, y sacaron a toda la gente, y cerraron el lugar. Durante la siguiente semana los chicos de la fiesta del bambino se preocuparon por averiguar qué había pasado. Juan Domingo Sanseverino les dijo que estaba todo arreglado, que iban a poder hacer la fiesta, y que la fiesta Trenque la habían terminado porque habían llevado bandas, y como en éstos tiempos se está procesando el juicio por Cromañón, el control urbano está a full prohibiendo que toquen bandas en lugares donde pueda pasar algo similar. Juan Domingo dijo que tenía todo listo, y durante la semana los chicos le metieron para adelante con la fiesta. El sábado a las 8 de la noche los chicos se ocupan de contactar a alguien en Control urbano, quien les dice que suspendieran la fiesta porque había una orden de caer a las 3 de la mañana a sacar a la gente nuevamente como pasó en la fiesta Trenque. Llaman a Juan y les dice que la fiesta no se va a poder hacer por problemas con control urbano. Dijo estar haciendo todo lo posible para que la fiesta se pudiera hacer, por eso esperó hasta último momento. Les dijo "qué hacemos? Les parece si les doy otras fechas?". Los chicos le dijeron que se pasara por el club para charlarlo y arreglar todo. Lo esperaron y Juan nunca apareció. Pasó una hora, pasaron dos horas y nada. Lo llamaron y no contestaba, apagaba el celular, los evadía.
El domingo a la tarde pasamos por el club y no encontramos a nadie. Conseguimos la dirección de Juan (7 e/68 y 69 Edificio Credil 2ºB, en frente de "Ghost") y fuimos hasta la casa. Tras un par de trampas averiguamos que estaba en su casa, pero nos mintió diciéndonos que estaba en otros lados. Le tocamos timbre diciendo quienes éramos y nos dijo que estaba ocupado, que nos esperaba en media hora en el club del correo. Algunos se fueron al club y otros nos quedamos esperando a ver si lo veíamos salir. Pasaron 40 minutos y lo llamamos, nos dijo que estaba en lo de un amigo, que en 10 minutos pasaba por el club. No pasaron 5 minutos que le tocamos timbre con un chamuyo y nos atendió una mujer que nos dijo que no estaba, que lo buscara en el club, que pasara en otro momento, que esto, que lo otro. Pasaron 3 minutos y bajó Juan a abrirnos. Se encontró con que éramos 8 personas que solo queríamos charlar y arreglar las cosas. A los chicos de la fiesta del Bambino les dijo que había habido un problema con Control urbano, que les devolvía toda la plata que habían gastado en la fiesta (alrededor de $3000), y a nosotros nos dijo que con la fiesta nuestra estaba todo bien, que iba a conseguir el permiso para que la hagamos sin problemas, y si venía control urbano, la policía, o quien fuera, nosotros mostrando ese papel no la pudieran cerrar. Prometió que a las 2 de la tarde del lunes nos encontrábamos en el club del correo, que ahí el TESORERO HUGO PEREZ nos iba a devolver la plata, o bien arreglar el tema del permiso. Con muchísima disconformidad nos fuimos a nuestras casas esperando poder sacar algo concreto con lo que quedarnos tranquilos con la reunión del lunes.
Desde la 1 de la tarde estuvimos en la puerta del club, donde nos encontramos con un tal Ruso, quien nos contó muchas historias raras y llenas de violencia, no sabemos por qué asunto estaba ahí ni qué tipo de relación tiene con Juan. Se hicieron las 2 de la tarde y no aparecía nadie. Llamamos a Hugo por teléfono y nos dijo que se iba a retrasar, que iba a llegar a las 3. Esperamos y efectivamente alrededor de las 3 de la tarde llegó Hugo, quien testificó no ser el tesorero, no tener la plata, y no solo eso sino que a él Juan le debía el pago por la pintura. Llamamos a Juan y nos dijo que estaba "en la privada", "en la municipalidad", "arreglando los trámites para la habilitación", y muchas más sanatas para evadirnos, que arreglemos el tema con Hugo, que supuestamente él tenía nuestra plata, y finalmente le dijimos QUE VENGA que queríamos hablar con él, y nos dijo que sí. Llamamos al 911 para que viniera a inspeccionar que no nos pase nada raro, y al ratito llegaron. Les contamos lo sucedido y nos dijeron que hagamos la denuncia, unas 10 veces, sin dar la posibilidad a que hagamos otra cosa. En ese momento empezaron a llegar muchas personas desconocidas, como advirtiéndonos que nos fuéramos. Fuimos a la comisaría con la idea de hacer la denuncia, pero como entre la comisaría y Juan Domingo hay muy buena onda, lo más probable es que lo que nosotros denunciemos nunca llegue a la fiscalía, por lo que decidimos ir directamente a 7e/ 56 y 57 y buscar a algún fiscal. Eso hicimos. Le contamos todo lo sucedido, y nos dijeron que no era una causa penal porque cuando hicimos el acuerdo estaba todo bien, por ende no hay estafa, y que para cobrar lo que nos debe (que sí podemos), tenemos que mandar una carta documento. Éste tipo de trámites demoran mucho tiempo, y sinceramente es una cagada, pero por daños y perjuicios va a tener que pagarnos una suma superior a la que nosotros le pagamos.
Entonces, qué pasa con la fiesta? SE HACE, pero no el 12 de septiembre en el club del correo. En ésta semana nos vamos a ocupar de conseguir un lugar donde haya gente con dos dedos de frente en quien podamos confiar, y de ese modo volver a promocionar la fiesta. Con el tema de las preventas, pueden o bien guardarlas como entrada de la fiesta del collar donde se haga cuando se haga, o bien que les devolvamos la plata.
No fue nuestra culpa y pedimos un millón de perdones para los que, como nosotros, colaboraron en la organización. Y también a quienes tenían ganas de venir.
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